La química medicinal o farmacéutica es una disciplina en la que se conjugan los estudios de la química y la farmacología, teniendo como finalidad el diseño, la síntesis y el desarrollo de distintos tipos de fármacos. Sus objetivos principalmente son la identificación, la síntesis y el desarrollo de nuevos compuestos químicos que puedan ser utilizados a un nivel terapéutico, incluyendo por supuesto el estudio de los fármacos existentes, las propiedades biológicas de los mismos y la relación cuantitativa entre sus estructuras y la actividad que desempeñan.

Es indiscutible que cuando hablamos de química medicinal estamos hablando de una ciencia que es increíblemente interdisciplinaria. De hecho, podemos nombrar algunos de los campos científicos que fusiona para hacernos una idea de la complejidad de la farmacéutica:

  • La química orgánica

  • La farmacología

  • La farmacognosia

  • La biología molecular

  • La química orgánica

  • La química computacional

  • La química física

  • La bioquímica

  • La estadística

De esta manera podemos comprender que es una ciencia que se encarga del estudio y de la aplicación de todos los conceptos desarrollados en el campo de la química orgánica tradicional al desarrollo de sustancias que de diversas maneras pueden contribuir a las ciencias farmacéuticas cuando hablamos específicamente de los efectos biológicos que las sustancias químicas pueden llegar a tener sobre el organismo humano, especialmente cuando hablamos de las sustancias químicas heterocíclicas.

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Historia de la química medicinal

En la antigüedad se usaba una amplia variedad de productos naturales para poder responder de manera efectiva a las dolencias o malestares provocados por enfermedades en las personas, principalmente de fuentes animales, vegetales y minerales. De hecho incluso en la actualidad se estima, por la Organización Mundial de la Salud, que aproximadamente el 80 por ciento de la población mundial recurre principalmente a remedios caseros y naturales para aliviar los malestares, siendo un 70 por ciento de estos de procedencia vegetal.

No obstante a partir del siglo XV comenzaron a estar disponibles las primeras farmacopeas gracias al advenimiento de la prensa escrita, un invento que revolucionó por completo el curso de la humanidad y el desarrollo de nuevas ciencias.

En los siglos posteriores, especialmente hasta el siglo XVIII, las comunicaciones mejoraron notablemente, de manera tal que los efectos tóxicos de algunas de las preparaciones populares fueron popularizados en publicaciones.

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Ya para el siglo XIX de produjo por primera vez la extracción de sustancias puras de plantas, aislando en primer lugar la morfina y la cocaína, que si bien en la actualidad se conocen todos sus peligros y están vistas como sustancias peligrosas e incluso tabú, en aquel momento eran revolucionarias y usadas con propósitos médicos. La extracción de estas sustancias puras permitió el avance de la química medicinal a un estado más puto.

Ya más cerca de la era moderna se realizó una búsqueda sistematizada de compuestos menos tóxicos, introduciendo a las sustancias sintéticas como drogas. Hoy en día el campo de la medicina química o farmacéutica se expande al paso que las nuevas tecnologías avanzan, brindando nuevas soluciones a diversos problemas en el organismo humano.