La dermatitis atópica consiste en una alteración que se da en la piel y se presenta en forma de eczema, piel seca y picor en la piel. Es un trastorno que es hereditario y crónico, aunque es mucho más frecuente durante la niñez y puede llegar a desaparecer durante la adolescencia y la adultez.

Causas de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica está relacionada con otras enfermedades que implican al sistema inmunitario, como el asma y las alergias. Se podría decir, que el sistema inmune detecta como agresiones factores que para el resto de personas son normales: tejidos, exposición a los elementos, sudor.. y se activan las células dependientes de la inmunoglobulina E, que liberan histamina y producen enrojecimiento, picor y erupciones.

Síntomas de la dermatitis atópica

La sintomatología de la piel atópica es recurrente y aparece en forma de brotes, muchas veces coincidiendo con factores externos como la climatología y el estrés (puesto que las defensas de nuestro cuerpo pueden estar más bajas).

Normalmente el ciclo de la dermatitis es:
Piel seca ->Aparece picor ->Inflamación ->Erosión ->Eczema

dermatitis atopica

Tratamiento de la dermatitis atópica

En el tratamiento de la piel atópica, la recomendación de todos los dermatólogos es básica: evita rascarte! Puede parecer obvio y prácticamente imposible, pero está demostrado que rascar en la piel debido al prurito (picor) puede aliviar la ansiedad y el picor temporalmente, pero produce erosión en la capa externa de la epidermis y aumenta la probabilidad de infección debido a estafilococos.

Para el cuidado diario de la piel atópica se recomienda el uso de productos de higiene específicos hidratantes y sin jabón, que mantendrán la piel hidratada y aliviaran la sensación de picor. Hay gran variedad de productos para la higiene diaria: champú, acondicionador, crema para piel atópica…algunos están pensados para el mantenimiento de la piel en los periodos entre brotes y otros son específicos para las fases de brote atópico, donde el picor y la inflamación son más intensos.

Las pomadas con base de corticoides tan sólo están indicadas en casos de atopia severa y bajo prescripción del pediatra y/o del dermatólogo, puesto que a la larga pueden perjudicar a la estructura de la piel.

Ante todo, cabe tener en cuenta que el mejor tratamiento que existe para la dermatitis atópica es la prevención para evitar que aparezcan brotes de atopia. Para ello hay que adquirir unos patrones de conducta para la vida diaria y la higiene, tales como:

  • Hidratar la piel a diario.
  • Secarse suavemente, no frotando
  • Utilizar tejidos naturales y evitar telas irritantes como la lana.
  • Ser cuidadoso con la higiene de la habitación y del hogar y eliminar fuentes potenciales de alergia (pelo, polvo, polen..).